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“UNA HERIDA QUE DUELE”

Miguel Angel Ballesio Sgro

18.05  del día  22 de febrero de 2013, una, dos, veinte personas ya. De a poco se iban juntando en la Plaza Moreno de la ciudad de La Plata.  El fin era el mismo para todos: “pedir justicia por las víctimas de la tragedia de Once”.  A  Las 18.30 hs las personas se contaban por 50. El propósito de los organizadores de este evento consistía en realizar una movilización que tuviera como final una misa en homenaje a los “caídos” en la tragedia.  De a poco empezaron a verse algunas pancartas en sintonia con el motivo de la convocatoria que se estaba realizando a la misma hora en Ciudad Autónoma de Buenos Aires.  Ese fue otro de los propósitos de los organizadores: que la gente que viviera en la ciudad de La Plata, pudiera acercarse allí. Y así fue.

“No nos roben el futuro”; “justicia por los caídos en Once” y “22 F no olvidar”, fueron algunos de los carteles que se vieron en la ciudad de las diagonales.  Se notaba el clima de amargura en el aire. La gente pedía justicia pero  a la vez se sinceraba  manifestando que “en nuestro país no existe la justicia”.

RDA 4En un momento determinado, alguien dio la “orden” de ponerse en marcha y las 50 personas empezaron a caminar dando la vuelta a la Plaza, que en esos instantes estaba atestada de personas que practicaban el saludable hábito de la caminata.

Mientras marchaban con sus carteles en alto, sucedió algo muy emotivo: la gente que nada tenía que ver con la movilización, aplaudía apoyando la causa. Es más, muchas personas se unieron al grupo y luego acompañaron en la misa. Algo elogiable para los tiempos que corren.

A las 19 hs, terminó la caminata y el grupo se dispuso ir a la Catedral. El día despejado y sin una sola nube daba un marco muy especial. A la hora pautada (19:15 hs) se inició la celebración religiosa ante la presencia de casi  100 personas.

En conmemoración del primer aniversario de la tragedia de Once, esta misa estará dedicada a los caídos en ese lugar…”, con esas palabras el sacerdote dio inicio a una celebración muy emotiva.

RDA 3-001Terminado el acto religioso, la gente fue dispersándose con la sensación del deber cumplido pero también con un dejo de tristeza por no saber que deparará el futuro.

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